En una playa de arenas brillantes y un mar calmo pero imparable avanzaba hacia una ultima colina repleta de personas refugiándose en la ultima cima aún visible y del otro extremo el río.
EL cielo se torno de nubes ennegrecidas y de ellas comenzaron a descender seres que parecían pertenecer a un cuerpo principal, seres con formas alargadas, cilíndricas y asquerosas, con fauces dentadas y ojos negros; éstos descendían y cada embestida era para engullir las personas sobrevivientes y aterradas de encima de la montaña.
¿Que hacer?
Correr al mar, a la tierra, no hay salida, todo esto visto de la
ventana del refugio de mi sueño.

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