En los años 70 los cines de comunidades y pueblos de algunos estados de la república cuentan que eran en mayor parte de madera, butacas en la parte de abajo y enfrente de la pantalla y bancas corridas de madera en la parte superior donde los boletos eran mas baratos sentado allí estaban Juventino y Carlos, dos amigos de la infancia atentos a la película que se proyectaba en la pantalla, lo único que refrescaba el lugar eran dos pares de enormes ventiladores sujetos a las paredes de madera.
Después de varios minutos de comenzada la función, Juventino sintió un empujón en sus piernas, al voltear a ver que pasaba vio a su amigo correr a la puerta de salida, por lo que desconcertado veía a todos lados y entender que había sucedido, entonces noto que uno de los enormes ventiladores estaba incendiándose, a lo que comenzó a gritar que a los demás y salieron del lugar, a empujones tropezones, pasando la puerta de acceso principal corriendo bajo las escaleras de madera para llegar a la calle tropezando con un cuerpo a mitad d elas escaleras al que todos pasaban por encima.
Una vez estando fuera, ve salir de entre el polvo que se levanto a Carlos, blanco de la tierra y del susto, sacudiéndose y sobándose el cuerpo, Juventino le grita ¡qué pasó, dónde estabas saliste antes que todos corriendo sin avisar! a lo que Carlos responde "Sí, pero tropecé y caí en las escaleras y todos me pasaron por encima corriendo y no me dejaban levantar"
Cuando me contó el Señor Juventino esta historia, hoy de 65 años reí tanto que me dolió la panza todo el día, la historia de Carlos por tremendo al salir corriendo sin decirle a sus amigo y al final salir al último es GENIAL.
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